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domingo, 25 de septiembre de 2016

ANTONIO SÁNCHEZ “EL TATO” Y SU PIERNA.

En la antigua plaza de toros de Madrid (1754-1801), aquella que estuvo situada extramuros y junto a la Puerta de Alcalá, el torero Antonio Sánchez “El Tato” fue corneado por el morlaco “Peregrino” la tarde del 7 de junio de 1869. Esa grave cogida ocasionó que el diestro perdiese su pierna derecha, tras serle amputada a consecuencia de la gangrena, una semana después del percance. 

Fuente: bdh-rd.bne.es (1855)
Antigua plaza de toros de Madrid situada junto a la Puerta de Alcalá.

“El Tato” pasaría a la historia tanto por su sobrenombre como por las peripecias de su pierna. 

En todos los cosos taurinos, cuando el diestro no era hábil con el estoque a la hora de matar, el público exclamaba ¡A ese no le mata ni “El Tato”! o ¡Anda y que te mate “El Tato”! (imprecación también usada para despedir a quien molesta). Más modernamente comenzó a utilizarse la expresión ¡No ha venido ni “El Tato”! alusiva a la falta de concurrencia, debido a que Antonio Sánchez figuró en gran parte de los espectáculos taurinos celebrados entre 1852 y 1869, además de no perderse muchos de los actos sociales de su tiempo.

Fuente: bne.es (publicada en el año 1897, tras su fallecimiento).
Fotografía del torero Antonio Sánchez, 

De rumboso, postinero y valiente tachaba la prensa de mediados del siglo XIX a Antonio Sánchez García “El Tato”, destacando sus estocadas a volapié (suerte de matar en la que el torero avanza hacia el toro echando la muleta a la derecha a la vez que clava el estoque). Afamado y muy querido por la afición de Madrid, la tremenda cornada que sufrió aquel 7 de junio de 1869 supuso una auténtica conmoción para sus seguidores que, cada día, esperaban impacientes el parte médico a la puerta de su casa, en la calle de Espoz y Mina.

Dos operaciones sin anestesia fueron necesarias para salvar la vida de “El Tato”. La primera, a cuatro dedos por debajo de la rodilla, amputó su pierna derecha que de inmediato fue llevada por los aficionados a la Farmacia de San José -también droguería, perfumería y laboratorio químico- de la calle de Fuencarral, número 11, esquina con la del Desengaño, número 2. (Esta casa, desaparecida cuando se construyó la Gran Vía, se situaba en la parte posterior de lo que hoy es el edificio de la Telefónica).

Fuente: bne.es (1869).
Noticia publicada en la prensa, al día siguiente de la amputación.

Con el propósito de ser embalsamada, la pierna de “El Tato” fue introducida en un frasco de cristal lleno de formol a la espera de los preparativos necesarios. Pero un grave incendio, debido a la explosión de un mechero de gas, se llevó por delante la farmacia, gran parte del edificio donde aquella se ubicaba y afectó a las casas colindantes de la calle de Fuencarral, el día 13 de julio, un mes después de la amputación. Innumerables seguidores de “El Tato” corrieron hacia el siniestro para salvar su reliquia, que sucumbió en el incendio como la gran mayoría de los objetos contenidos en el establecimiento.

Tras algo más de un año de convalecencia, Antonio Sánchez se movía con un ingenioso artilugio que le posibilitaba andar con agilidad y sin muletas. La prótesis originó contradictorias noticias en la prensa del momento.

Juan Antonio Palomo Sánchez, residente en Puertollano (Ciudad Real) y pastor de profesión, había construido una elaborada pierna artificial para “El Tato”. Su invento, supervisado por varios médicos, parece que obtuvo la concesión del Ministerio de Fomento para su fabricación y el posterior implante a otros discapacitados. 

Paralelamente a la noticia de la nueva pierna de “El Tato”, los periódicos informaban sobre la estancia en Londres del torero con el objeto de que le construyan un aparato-pierna para torear. Por este motivo desde el pueblo de Puertollano se dirigió una carta al periódico “El Imparcial” ante el temor de que charlatanes extranjeros plagiaran el invento de Juan Antonio Palomo, desprestigiando así la industria española.

Fuente: bne.es (1871).
Carta remitida al periódico "El Imparcial".

Antonio Sánchez “El Tato” falleció en el año 1895. Su prótesis pasó a ser posesión de Juan Bol Baryolo, coleccionista de todo cuanto al toreo hacía referencia y residente en Valencia. La recopilación de piezas, que Bol databa de forma minuciosa y guardaba en su casa, iba desde las cabezas de toros hasta las prendas ensangrentadas de los desafortunados matadores que resultaron corneados en diferentes corridas; trajes de luces, moñas, banderillas, capotes, estoques y un sinfín de utensilios constituían un museo taurino que, a decir de quienes lo visitaban, producía un hedor repugnante en la vivienda.

Fuente: larazonincorporea.blogspot.com (1900)
La pierna ortopédica de "El Tato" exhibida en la Exposición Universal de París.

Con motivo de la Exposición Universal de París, celebrada en el año 1900, pareció buena la idea de enviar allá muchos de los objetos reunidos en la colección del taurófilo Juan Bol. España vería así representada su fiesta nacional y enseñaría al mundo el arte de la tauromaquia. 

Entre los estoques enmarcados de los matadores “Guerrita” (Rafael Guerra Bejarano) y “Montes” (Antonio Montes Vico), se instaló la pierna ortopédica de Antonio Sánchez García “El Tato”, cuyo paradero se desconoce.


Fuentes:

Bdh-rd.bne.es
Es.wikipedia.org
Hemeroteca ABC.
Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España.
Larazonincorporea.blogspot.com.es
Prensahistorica.mcu.es