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viernes, 18 de marzo de 2016

VIAJES CARCO Y LUCKY’S BAR.

El edificio donde se ubicaron los Grandes Almacenes Madrid-París, situado en la Gran Vía, número 32 (antigua avenida de Pi y Margall, 10) de Madrid, sería por primera vez remodelado de forma parcial en el año 1935 por Teodoro de Anasagasti Algán, el mismo arquitecto que lo había diseñado pocos años antes. Los soportales que habían recorrido su fachada, albergando los escaparates de aquellos espléndidos almacenes, fueron convertidos en locales comerciales; así se instalaron en esta aún nueva vía, la agencia de Viajes Carco y el Lucky’s Bar.

Fuente: memoriademadrid.es (1935).
El edificio de los Grandes Almacenes Madrid-París, comenzaba su rehabilitación.

Con marcado diseño racionalista el arquitecto Luis Blanco-Soler Pérez realizó el proyecto para la agencia española de turismo Viajes Carco, situada en el número 10 de la avenida de Pi y Margall. La empresa, con despacho en la calle del Barquillo, se trasladaría a la nueva dependencia en el mes de mayo de 1935.

Fotografía de la izquierda: memoriademadrid.es (1935). Fotografía de la derecha: M.R.Giménez (2016).
Fachada de Viajes Carco, tras su inauguración. Estado actual del mismo lugar, hoy local dividido y dedicado a tiendas de ropa.

La fachada de Viajes Carco estaba encuadrada en piedra de Colmenar y dividida en dos partes: la superior, donde se ubicaba la marca en letras mayúsculas de tipo Party At Gatsby’s, con un entramado de finos perfiles metálicos que sujetaban claros cristales termoaislantes, permitiendo así la iluminación natural. En la parte inferior se encontraban los escaparates y en su mitad la puerta de acceso al local. El diseño de esta fachada respondía al propósito de dar un sentido industrial al conjunto.

El espacio interior era bastante largo y desproporcionado, tenía forma irregular y dos niveles diferentes, debido a que la zona de su entrada se correspondía con la parte del soportal que había recorrido la fachada de los Almacenes Madrid-París, utilizada para los antiguos escaparates. 

Fuente: memoriademadrid.es (1935).
Hall de entrada y desnivel en el suelo del local.

Los numerosos pilares de hormigón de su estructura fueron aprovechados como elementos decorativos. Mapas impresos y carteles publicitarios de lugares turísticos y de viajes completaban la sencilla ornamentación del establecimiento, además de los muebles de acero, las sillas de tubo para los empleados y los sofás tapizados para el público. En toda la planta se utilizó un pavimento de goma.

Fuente: memoriademadrid.es (1935).
Mostradores, sofás y decoración de carteles publicitarios. Al fondo la puerta de acceso al local.

El negocio de la agencia de Viajes Carco sería ocupado durante la Guerra Civil Española (1936-1939) por la Oficina de Propaganda del Frente Popular de Izquierdas de Madrid. Los sucesivos bombardeos originaron múltiples desperfectos en su fachada y el antiguo rótulo fue reemplazado por las siglas U.H.P. (Unión de Hermanos Proletarios), la estrella antifascista de tres puntas y la información sobre la sala de exposiciones en la que había sido convertido el local. 

Fuente: memoriademadrid.es (1937)
Fachada de Viajes Carco durante la exposición homenaje a la Columna Internacional, en el mes de abril.

En el mes de febrero de 1937, la prensa informa sobre el concurso de carteles que se llevó a cabo en Madrid para rendir homenaje a los soldados de la Columna Internacional que participaban en la lucha contra el fascismo. Con el lema “El Frente Popular de Madrid al Frente Popular de Europa”, la estrella de tres puntas y el emblema madrileño del oso y el madroño, utilizando únicamente tres colores, las obras fueron expuestas en las antiguas dependencias de Viajes Carco. 

Este negocio no volvió a abrir. Su gran local fue dividido y ocupado, a lo largo del tiempo, por diferentes comercios y cafeterías.

Fuente: pinterest.es (aprox. finales de la década de los años 70).

La Sociedad Española de Productos Alimenticios, con una visión original de las cosas modernas, inauguró el domingo 5 de abril de 1936 el Lucky’s Bar, cuya entrada se ubicaba en la avenida de Pi y Margall, esquina con la calle de Mesonero Romanos.

Fotografía de la izquierda: Pares.mcu.es (1937). Fotografía de la derecha: M.R.Giménez (2016).
Fachada de lo que fue la entrada del Lucky's Bar, destrozado durante la Guerra Civil Española. Señalado el rótulo de la fachada.

El nuevo y atrayente local estaba distribuido entre la planta baja y el entresuelo, había sido diseñado por los arquitectos Pedro Muguruza Otaño y Enrique Huidobro, con decoración del pintor Antonio Chaves Martín.

Su gran puerta de acceso, situada en el chaflán, era de opalinas negras montadas sobre frentes metálicos. Varios rótulos, distribuidos por la fachada del local, informaban de los diferentes servicios que el Lucky’s ofrecía: restaurant, café, bar y club. Un gran cartel luminoso y sobresaliente, con la marca del negocio, fue instalado en el frente de la avenida de Pi y Margall ocupando el primer y el segundo piso del edificio.

Fuente: B.N.E. (1936).

Todo era moderno y atrayente en el Lucky’s. Su planta baja se dividía entre un bar popular americano con mostrador de caoba y banquetas de tubo cromado, un restaurante automático dotado de aparatos de gran solidez e innovadores al no precisar chapas ni monedas especiales para su funcionamiento, ya que se podía conseguir la consumición introduciendo las de curso legal de cinco o diez céntimos. Había también otras secciones dedicadas al café, a los vinos, pastelería, fiambres, frutas y un asador de aves y carnes en una originalísima máquina que funcionaba con un movimiento de rotación del “fuego ígneo” a la que se habían unido dos chuleteras con seis parrillas verticales que no producían humos.

Fuente: ABC (1936).
Aspecto de uno de los salones interiores.

En el entresuelo del local se ubicaba el Lucky’s Club, un lugar más selecto y abierto unos meses antes que el bar. Dotado de una nutrida biblioteca, ofrecía servicios de mecanografía, escritorio, peluquería y teléfono. Suntuosamente decorado tenía espacios separados por biombos tapizados, de madera de roble, y cómodas butacas. También en esta planta se hallaba una gran sala de fiestas lujosamente ornamentada con escayolas del decorador y escultor Julio Lencero Sánchez. Varios pianos de la marca J. Hazen esperaban a que la orquesta amenizara los concursos, las fiestas y las exposiciones que allí deberían haberse celebrado. Pero la Guerra Civil Española (1936-1939) comenzaría menos de tres meses después de la inauguración del Lucky’s y la Gran Vía pasaría a ser conocida como la avenida del Quince y medio por los miles de obuses de ese calibre que en sus edificios, su calzada y sobre todo sobre las personas que por ella transitaban cayeron durante tres años, sin descanso.



Fuentes:

Hemeroteca de la B.N.E.
Hemeroteca del ABC.
Memoriademadrid.es
Pares.mcu.es
Es.fonts2u.com
Es.wikipedia.org

lunes, 7 de marzo de 2016

MARUXA Y CORALIA.

Me topé con ellas en la rúa do Vilar de Santiago de Compostela (La Coruña). Estaba nublado. Era el año 1972.


Fotografía: Manuel Chamorro (2014).
Escultura de César Lombera en Santiago de Compostela.


Un alboroto surgió de repente: voces chillonas, risas de jóvenes arremolinados junto a quienes intentaban avanzar con dificultad para continuar su camino. 

Entonces las vi.

Eran dos mujeres frágiles, con la mirada perdida en un punto lejano, casi acostumbradas al espectáculo que se congregaba en torno a ellas. Una, la menor en estatura, accionaba a penas su antebrazo izquierdo como defensa para abrirse camino entre el gentío. La otra, más alta y con una larga melena teñida de oscuro, en silencio, esperando la oportunidad para reanudar el paseo.

Fotografía: Manuel Chamorro (2014).

Alguien me dijo que eran las locas de Santiago. Dos mujeres fuertemente agarradas del brazo, vestidas con vivos colores, maquilladas hasta la exageración. Bocas desdentadas, extrema delgadez, facciones angulosas al límite. Solas, aisladas en su mundo irisado del que parecían no desear que nadie más participase. 

Fotografía: Manuel Chamorro (2014).

Maruxa y Coralia Fandiño Ricart eran hermanas y modistas. Habían nacido en el seno de una numerosa familia obrera compostelana. 

Desde que en el año 1925 la Confederación Nacional del Trabajo (C.N.T.) abrió su sede en la ciudad, tres de los hermanos Fandiño Ricart: Alfonso, Antonio y Manuel, llevados por sus ideas anarquistas, ocuparon puestos de relevancia en esta organización. Pero comenzó la Guerra Civil Española (1936-1939) y Galicia se convertiría desde el principio en una zona controlada por el bando franquista. La persecución y el exterminio metódico de todos aquellos que se mantenían fieles a la República dio comienzo y, como tantos miles, los hermanos Fandiño tuvieron que huir y ocultarse para no sufrir las represalias.

Entonces empezaron los interrogatorios, los sistemáticos registros a cualquier hora del día y de la noche en las casas de los fugitivos, el destrozo de sus bienes, las detenciones y las vejaciones a las mujeres de las familias de los que huyeron, por parte de las brigadas falangistas, con el fin de averiguar su paradero. Maruxa y Coralia sufrieron todo tipo de maltratos y humillaciones durante el período de la Guerra Civil y en los años posteriores.

Los encargos para la confección de prendas, único medio de vida de las hermanas, desaparecieron. Nadie se atrevía a tener relación con ellas por miedo a ser considerado “rojo” y “comunista”, nombres con los que despectivamente se calificaba a quienes no acataban las normas impuestas por el fascismo.

Fuente: Revista "Viajar" (1978)

Las hermanas, siempre unidas, fueron deteriorándose poco a poco y su razón vino a instalarse en un lugar alejado del mundo real. Pero cada día, a las dos en punto de la tarde, salían a pasear por la zona vieja de Santiago de Compostela engalanadas con sus vestidos de colores y estridentes maquillajes. Silenciosas, andando con lentitud, miraban al frente intentando eludir al enjambre de individuos que se apiñaba a su alrededor profiriendo contra ellas mofas y escarnios mientras, con indolencia acostumbrada, sólo trataban de proseguir su camino.

Fuente: santiagoturismo.es (Aprox. década de los años 60).

En el año 1993 se les erigió como homenaje una escultura realizada por César Lombera, en el Parque de la Alameda de Santiago de Compostela (La Coruña).

Fotografía: Manuel Chamorro (2014)



DÍA 8 DE MARZO, TAMBIÉN CON EL RECUERDO PARA TODOS LOS SUFRIMIENTOS OLVIDADOS.



Fuentes:

Elpais.com
Santiagoturismo.es
Revista “Viajar”.

Agradecimiento especial para Manuel Chamorro, por las fotografías aportadas.