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lunes, 25 de enero de 2016

EL CAFÉ DE LA CASA DE LAS FLORES.

El barrio de Argüelles comenzó su planificación a mediados del siglo XIX, dentro del proyecto de Ensanche de Madrid planteado por el arquitecto Carlos María de Castro González. En una de sus parcelas, la situada entre las calles de Hilarión Eslava, Meléndez Valdés, Gaztambide y Rodríguez San Pedro vendría a construirse la Casa de Las Flores, entre los años 1930 y 1932, obra del arquitecto Secundino Zuazo Ugalde en colaboración con Miguel Fleischer. Este conjunto de edificios fue declarado monumento nacional en el año 1981 y marca un hito en la concepción de la arquitectura madrileña.

Fotografía: M.R.Giménez (2015)
La Casa de las Flores, en la actualidad, desde la calle de la Princesa.

La primera construcción que ocupó la manzana donde posteriormente se ubicaría la Casa de Las Flores fue el campo deportivo de la Sociedad Gimnástica Española, club al que se concedió el título de Real en el año 1916. Se trataba de un pequeño estadio que servía para la celebración de diversas competiciones deportivas como béisbol, atletismo, gimnasia, boxeo y, sobre todo, fútbol. Fue inaugurado en el mes de abril 1913 y tenía su entrada por la calle de Rodríguez San Pedro, esquina con la de la Princesa.

Fuente: idehistoricamadrid.org (1927).
Fotografía aérea del barrio de Argüelles en la que se aprecia el campo deportivo.

Este recinto se encontraba frente a la casa donde vivió y falleció el escritor Benito Pérez Galdós (c/ Hilarión Eslava, número 7).

En el mes de mayo de 1922 la Real Sociedad Gimnástica Española inauguró su nuevo campo deportivo en la calle Diego de León.

Fuente: Diario ABC.(1913 y 1920)
En la fotografía de la izquierda se ve la casa de lo que fue la Hospedería de Jóvenes Obreras, en la calle de Gaztambide, nº 12, actual.
La fotografía de la derecha, señalada, la casa donde vivió Benito Pérez Galdós.

A lo largo del mes de octubre de 1930 dio comienzo la edificación de la Casa de las Flores, distribuida en dos cuerpos paralelos de cinco casas cada uno en dirección Norte-Sur, separados por un jardín. FOCSA, la empresa propietaria, lo era también de la fábrica de cerámica San Antonio que, para su propaganda, puso a disposición del arquitecto Zuazo cuanto quiso utilizar de ese material. Así el conjunto de los edificios mantiene sus sencillas fachadas en ladrillo visto, las cubiertas en baldosín y los interiores en terrazo, baldosa hidráulica y diversos tipos de cerámica.

A diferencia de las construcciones madrileñas, que utilizaban sillares de granito para los zócalos, la Casa de Las Flores lleva el ladrillo visto de sus fachadas hasta el borde de la acera.

Ocho de sus diez casas cuentan con seis alturas (vistas desde el exterior), distribuidas en planta baja (con sótano) y cinco pisos con cuatro viviendas, cada uno. Todas están dotadas de ascensor, desde su construcción. En el edificio también se instalaron lavaderos y tendederos de ropa, para uso de la comunidad. 

Fuente: B.N.E. (1933)
La Casa de las Flores, con su Café cervecería, al poco tiempo de ser inaugurada.

El total de las viviendas construidas en la manzana fue de doscientas ochenta y ocho, que tenían cuatro o cinco habitaciones en origen, además de cocina, baño, aseo, despensa, fresquera y calefacción. En el año 1932 cada cuarto (vivienda) correspondiente a las calles Rodríguez San Pedro, Hilarión Eslava y Meléndez Valdés tenía un precio de alquiler a partir de 180 pesetas mensuales, según tamaño. Eran pisos funcionales, admirablemente ventilados y muy bien iluminados en su conjunto, arquitectónicamente enclavados en el racionalismo madrileño.

La construcción del total de los diez edificios ubicados en esta manzana tuvo un importe de seis millones noventa y cinco mil ciento cuarenta pesetas con ochenta y cuatro céntimos.

Fuente: B.N.E. (1933) y fotografía: M.R.Giménez (2015).
Jardín interior de la Casa de las Flores y su pérgola, visto desde la calle de Rodríguez San Pedro.

La Casa de las Flores contaba con diecisiete locales destinados al comercio y en uno de ellos, ubicado en la esquina de las calles Rodríguez San Pedro con Hilarión Eslava, vino a instalarse el Café cervecería Las Flores en el año 1932.

Fuente: mmn-arquitectos.com (1935).
Fachada del Café cervecería Las Flores, con acceso por el soportal situado entre las calles de Rodríguez San Pedro e Hilarión Eslava.

La calle de Rodríguez San Pedro, en sus esquinas con las de Hilarión Eslava y de Gaztambide, formaba unas arcadas que servían de fachada a los soportales, que antes se encontraban al aire libre, y por los que se accedía a los locales allí instalados.

Fuente: B.N.E. (1935) y fotografía de M.R.Giménez (2015)
La terraza, en los soportales, del Café cervecería Las Flores. El mismo lugar hoy ocupado por una entidad bancaria.

El acceso al café Las Flores estaba situado dentro de la arcada, que hacía las veces de terraza cubierta por el soportal, en la calle de Hilarión Eslava. Una puerta giratoria daba entrada a varios ambientes bien diferenciados: un primer salón con divanes tapizados; a continuación la zona del mostrador, rodeado de pequeñas mesas con mármol en la superficie y sillas de madera; por último la parte más interior con un patio cubierto por cristales.


Fuente: dadum.unav.edu y B.N.E.
Interior del Café cervecería Las Flores, con sus tres ambientes diferenciados y luminosos.

Techos altos y luz directa proveniente de distintos ventanales y del techo acristalado, dotaban a este café de una gran luminosidad natural.

Es muy posible que un cliente habitual del Café Las Flores fuera Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, Pablo Neruda, el poeta chileno y premio Nobel que vivió en el quinto piso de la Casa de las Flores (posiblemente en la casa correspondiente al hoy número 72 -antes 66- de la calle Rodríguez San Pedro). 


Fuente: pinterest.com (Guerra Civil Española)
La Casa de las Flores, con la fachada correspondiente al Café cervecería, bombardeada durante la Guerra Civil.

La Casa de las Flores, la vivienda de Pablo Neruda y gran parte del barrio de Argüelles, al igual que casi todo Madrid, fueron bombardeados minuciosa y violentamente durante la Guerra Civil Española (1936-1939), por las tropas fascistas y sublevadas de Franco.

Los edificios de la manzana de Las Flores fueron reconstruidos a principios de la década de los años cuarenta, una vez terminado el conflicto. 

El café cervecería cerró definitivamente al quedar destrozado por los bombardeos y en su lugar se instaló, durante pocos años, una delegación del Instituto Nacional de Previsión. En la década de los cincuenta el local fue convertido en una sucursal bancaria, y así continúa en la actualidad. 







Fuentes:

Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España
Prensahistorica.mcu.es
Idehistoricamadrid.org
Pares.mcu.es
Hemeroteca ABC
Pinterest.com
Dadun.unav.edu
“Neruda. El príncipe de los poetas” Mario Amorós.
“Confieso que he vivido” Pablo Neruda.
Es.wikipedia.org

viernes, 8 de enero de 2016

DEL CAFÉ DE LORENZINI AL DE PUERTO RICO, EN LA PUERTA DEL SOL.

Quizá la historia de los antiguos cafés de la Puerta del Sol comenzó en el Café de la Victoria, más conocido por el nombre de su propietario como Café de Lorenzini, situado en el número 2 de aquella plaza que entre los años 1857 y 1862 iba a ser objeto de la primera gran remodelación urbanística que tuvo el centro de Madrid.

Fuente: Madrid.org
Maqueta de León Gil de Palacio (1830). La casa donde se ubicaba el Café de Lorenzini aparece señalada por la flecha. En primer término la iglesia del Buen Suceso de la Puerta del Sol y al fondo el convento de la Victoria.

El Lorenzini (o Lorencini), pasaría a la historia como el café donde por vez primera se hizo tribuna de las primeras ideas liberales. En él tuvieron su origen las Sociedades Patrióticas o foros de opinión, que llegarían a editar sus propios periódicos e influyeron de manera considerable en la política española durante el llamado Trienio Liberal (1820-1823).

Fuente: Museodelestudiante.com
El Café de Lorenzini con el político Salustiano de Olózaga Almadoz, sobre la mesa, dando un discurso.

El Café de Lorenzini fue inaugurado alrededor del año 1810 por su dueño Carlos José Lorenzini y estuvo situado en la casa inmediata a la capilla de la Soledad del Convento de la Victoria (cuyo derribo dio salida a la calle Angosta de Majaderitos y hoy de Espoz y Mina). De pequeño tamaño, para acoger al numeroso público que en él se congregaba, tenía las paredes formadas en lienzo, en el que se habían pintado diversos paisajes -posiblemente por el pintor José Riv(b)elles-. A él se accedía por el portal del edificio donde estaba ubicado y constaba de un saloncito y galería, en cuyo extremo había un patinillo cubierto de cristales. Toscas sillas y consistentes mesas de madera, sobre las que los vehementes oradores lanzaban sus opiniones, configuraban el mobiliario de este que, casi más que un café, fue uno de los principales centros de divulgación de noticias en Madrid, además del primer lugar en donde el político Evaristo Fernández de San Miguel entonó el Himno de Riego, el día 7 de marzo de 1820.

El fallecimiento de su dueño dio al traste con el café, al iniciarse la década de los años cincuenta del siglo XIX. Su local sería entonces ocupado por una de las más famosas librerías de Madrid: la Librería Europea. Poco después el edificio de la Puerta del Sol, número 2, sería demolido en pos del ensanche y de las nuevas edificaciones que allí se erigieron y hoy podemos contemplar.

Los herederos de Lorenzini parecían decididos a instalar un nuevo café, del mismo nombre, en la casa que en el año 1856 se edificaba sobre el terreno que dejó la antigua construcción. Por alguna razón esto no fue posible y en su lugar se inauguró el Café de las Columnas.

Fuente: Bdh-rd.bne.es (1860).
Recorte de una fotografía de Jean Laurent. En la nueva Puerta del Sol, muy cerca del principio de la Carrera de San Jerónimo y señalado con una flecha, el Café de las Columnas.

Ocupando el piso bajo y el entresuelo del moderno edificio recién construido, situado en la Puerta del Sol, ya con el número 3, el Café de las Columnas fue abierto al público el jueves día 20 de marzo de 1856. Su dueño, Baltasar Menéndez, dotó a su establecimiento de modernas lucernas de gas y de una gran sala de billar mientras, a su alrededor, se iniciaban los derribos de las viejas casas que conformaban la antigua y rectangular plaza, que estaba a punto de desaparecer para convertirse en la que hoy existe. 

El de las Columnas era un café moderno y elegante, espacioso y de techos altos que reposaban sobre numerosas columnas, de ahí su nombre. 

Fuente: Todocoleccion.net
Dibujo de Ortega en el que se aprecia el interior del Café de las Columnas.

Café con numerosas tertulias literarias, de actores y de toreros, aparece mencionado en varias ocasiones dentro de los “Episodios Nacionales” de Benito Pérez Galdós (1843-1929), quien fue parroquiano asiduo.

En el mes de mayo de 1870 el Café de las Columnas fue reformado y convertido en café musical. Se instaló un magnífico piano, donde profesores como Ignacio Carrillo o Vicente Maña conseguirían grandes éxitos. 

Fuente: B.N.E. publicada en 1884.
A la izquierda, en la parte inferior del dibujo, aparece la fachada del Café de las Columnas, de la Puerta del Sol.

Su más que reconocido chocolate y aquellas veladas musicales no impidieron las continuas redadas policiales en busca de salas de juego clandestino que, como en la mayoría de los cafés del momento, se habían instalado en él. 

A mediados del año 1890 el café de la Puerta del Sol, número 3, volvió a cambiar de dueño, de nuevo fue reformado y pasó a llamarse Café de Londres.

Fuente: ABC (1895)
Interior del Café de Londres.

Propiedad de Francisco Álvarez, el de Londres era un café de tertulias que mantenía la antigua sala de billar situada en el entresuelo. Bajo sus estilizadas columnas se reunían a diario el escritor Jacinto Octavio Picón Bouchet, el dramaturgo satírico Eduardo Lustonó, el poeta Francisco de Asís Icaza y el pintor José Gärtner de la Peña. La tertulia más destacada de este Café de Londres era teatral y estaba integrada por Vital Aza Álvarez-Buylla, Miguel Ramos Carrión y Ricardo de la Vega, entre otros dramaturgos.

El último y más duradero de los antiguos cafés instalados en este número 3 de la Puerta del Sol fue el Café de Puerto Rico.

Propiedad de Juan Nido, también dueño del negocio de restauración que funcionaba por entonces en el Parque de El Retiro de Madrid, el Café de Puerto Rico abrió en el año 1902. 

Fuente: B.N.E. (1915)
El Gran Café de Puerto Rico, tras la reforma del año 1915.

Manteniendo en su entresuelo la legendaria gran sala de billar, este café incorporó también un servicio de restaurant, cuyos platos del día se anunciaban en la prensa de forma habitual. Por un precio de 2 pesetas se podía consumir dos platos, vino, pan y postre, para las comidas. El de Puerto Rico era parada frecuente, por la noche, de los cómicos que trabajaban en los teatros Apolo y de la Comedia, como la actriz Loreto Prado y el actor Enrique Chicote, entre otros muchos.

En el año 1913 este café pasó a titularse Gran Café de Puerto Rico y dos años después, con un nuevo propietario, acometió una enorme reforma en su local, del que no quedó más que el título.

Fuente: ABC (1915).
Salón del Café de Puerto Rico, tras la reforma. En las columnas se ven las novedosas perchas para depositar sombreros y abrigos.

El nuevo dueño del Gran Café de Puerto Rico era Clemente Fernández, quien el sábado 9 de octubre de 1915 anunciaba la reapertura del suntuoso local. Bellamente decorado en elegante tono blanco con tonalidades doradas en paredes y techos, modificó por completo el mobiliario. Soberbios divanes de terciopelo gris, pequeñas mesas y elegantes sillones, espléndidos espejos y lunas biseladas, modernísimos aparatos de luz eléctrica, calefacción por agua caliente con la última palabra en este servicio. Como innovador diseño el café disponía de originales perchas, en forma de cestillos metálicos, insertadas en las columnas.

Fuente: ABC (1915).
La sala de billar y la moderna cocina.

El menú, confeccionado en la novísima cocina, había incrementado su precio a 3,50 pesetas e incluía vinos, postres variados y helados.

Fotografía: M.R.Giménez (2015).
Edificio actual de la Puerta del Sol, nº 3, donde estuvieron todos estos cafés.

El Café Puerto Rico, que ya en los años treinta había desalojado de su nombre el adjetivo “gran” y la preposición “de”, sería sustituido en el año 1959 por un negocio de sastrería para caballero y niño. 




Fuentes:

Hemeroteca de la B.N.E.
Hemeroteca ABC.
Prensahistorica.mcu.es
ABC.es
Madrid.org
Museodelestudiante.com
Todocoleccion.net
Bdh.bne.es
Cervantesvirtual.com
“Memorias de un setentón, natural y vecino de Madrid” Ramón de Mesonero Romanos.
Es.wikipedia.org