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lunes, 26 de octubre de 2015

EL CAFÉ COMERCIAL.

El hoy desaparecido Café Comercial de la madrileña glorieta de Bilbao, número 7, que también tenía entrada por el 116 (hoy nº 110) de la calle de Fuencarral, cerró sus puertas el día 27 de julio del 2015, sin aviso previo.


Fotografía: M.R.Giménez (2015).
El Café Comercial cerrado y sus ventanas llenas de mensajes para despedirlo.

El Comercial era el más antiguo de los cafés que aún se mantenían abiertos en Madrid desde el siglo XIX, ya que fue inaugurado el día 23 de marzo de 1887 en la que todavía era conocida por muchos como la glorieta de la Puerta de Bilbao. Dicha puerta primero fue llamada de los Pozos de la nieve (por el negocio allí ubicado, propiedad de Paulo Charquias, dedicado al almacén de las nieves traídas desde la sierra de Guadarrama) y más tarde sería renombrada como Puerta de San Fernando. Fue edificada, en primera instancia, en el siglo XVII, siendo sustituida por una nueva en el año 1767. A partir del día 19 de marzo de 1837 fue oficialmente la Puerta de Bilbao y siempre sirvió de paso a la ciudad por aquella zona del norte de Madrid, a través de la cerca de Felipe IV, hallándose ubicada en el tramo hoy comprendido entre la calle de Fuencarral y la glorieta. 

La cerca de Felipe IV y esta segunda Puerta de Bilbao desaparecieron con el ensanche de Madrid en el año 1864, configurándose la glorieta y las calles aledañas que ya habían comenzado su parcelación.

Fuente: Fotografía de la izquierda Bvpb.mcu.es. Fotografía de la derecha M.R.Giménez.
Dos aspectos de la puerta de los Pozos de la Nieve. En la izquierda la primera, del siglo XVII (Plano de Pedro Texeira). En la derecha la construida en 1767 (según maqueta de León Gil de Palacio).

Durante los primeros años ochenta del siglo XIX comenzó la construcción de edificios alrededor de la nueva glorieta de Bilbao, que alojarían nuevos negocios y, por supuesto, nuevos cafés. Tal sería el caso del Café de Luchana, ubicado en el número 7 de ésta que sería conocida como la segunda Puerta del Sol por los chamberileros.

Pocos datos se han encontrado en la prensa sobre este de Luchana. El café fue el primer negocio de su clase instalado en la nueva casa, propiedad de la condesa de la Romera, en el año 1883 y se mantuvo con el mismo nombre hasta 1887, año en que fue vendido a Antonio Gómez Fernández quien lo renombró como Gran Café Comercial.

Fuente: Es.paperblog.com (1910).
Fachada del Gran Café Comercial y un "charlatán" vendiendo su mercancía.

Un luctuoso suceso haría que el Gran Café Comercial apareciese en toda la prensa, a los pocos meses de su apertura. 

El miércoles, 23 de noviembre de 1887 a las doce y treinta del mediodía, los guardias de orden público aprehendieron en el café a un individuo que, pocos minutos antes, había disparado dos tiros sobre una joven modista causándole heridas muy graves en la cabeza y en la espalda.

El asesino, Federico Calero, casado y policía, había escrito una carta a la mujer, llamada Epifanía, para citarla en el café. A la hora prevista ambos se saludaron y tomaron asiento junto a una de las mesas, conversando de forma tranquila sobre las pretensiones amorosas del joven, que ella había desdeñado siempre.

Según manifestaron los clientes que se encontraban cerca de la pareja la discusión comenzó cuando el hombre, ofendido por el desafecto de la joven, le solicitó la devolución de una papeleta de empeño sobre un reloj, a lo que la muchacha respondió resuelta: “En cuestiones de intereses, lo que quieras, pero nada más”. 

El hombre entendió en la respuesta de la mujer que nunca más volvería a verla e iracundo, sacó un revólver de su bolsillo y disparó certero a la cabeza de la modista, rematando luego con otro tiro sobre su espalda. 

Calero esperó a los guardias sin moverse del café, ante el espanto de la clientela, mientras la joven era trasladada al hospital de la Princesa, donde falleció a los pocos días por la gravedad de sus heridas. Federico Calero fue condenado a la pena de cadena perpetua, en el juicio celebrado un año después.

Fuente: ABC (1909).
Al menos desde el año 1894 hubo siempre un quiosco frente al Café Comercial.

Muchas fueron las reformas interiores que se acometieron en el Comercial desde su apertura que, como se ha indicado, tuvo lugar en el año 1887. Tan sólo tres años después de su inauguración el café se renovó completamente añadiendo pinturas en los techos, estatuas, jarrones y nuevos aparatos de alumbrado con buen gusto en la nueva ornamentación. 

En el año 1895 su propietario, Antonio Gómez, de nuevo modificó el café añadiendo un artístico artesonado en el techo, preciosas pinturas en las paredes obra del joven artista Serrano (muy probablemente Antonio Serrano Hidalgo), quien también restauraría las estatuas y los jarrones incorporados en la primera reforma. El resultado de la obra fue colosal, convirtiendo al Comercial en uno de los más elegantes cafés de la corte, donde a diario ya comenzaban a reunirse conocidos artistas y escritores.

Fuente: B.N.E. (1906).
Interior del Gran Café Comercial durante uno de sus banquetes. Se aprecia el artístico artesonado del techo.

Otro suceso fúnebre tendría lugar en el Comercial durante el mes de abril de 1896, cuando un joven decentemente vestido entró en el café, pidió un té y antes de que se lo sirvieran se sintió indispuesto, agravándose su situación de tal manera que falleció a los pocos minutos. Siendo registrado, con objeto de proceder a su identificación, se hallaron en sus bolsillos numerosas tarjetas de visita y papeles, pero no se pudo averiguar dato alguno sobre su identidad.

Casi desde el principio de su existencia, el Gran Café Comercial se convirtió en uno de los centros de reunión preferido por los buenos aficionados a la música. En conciertos de bandurria y piano, violín y chelo se interpretaban piezas clásicas, populares y callejeras desde las nueve de la noche hasta la una de la madrugada. Durante los intermedios un magnífico gramófono da a conocer las últimas novedades en discos.

Pablo Sorozábal Mariezkurrena, que más tarde se convertiría en un afamado compositor, formó parte del trío de cuerda del Café Comercial a finales de la década de los años diez del siglo pasado.

Fuente: B.N.E. (1906)
Anuncio de concierto en el Gran Café Comercial. 

Durante el verano de 1906 el Café Comercial cambió de dueño, siendo a partir de entonces Narciso Pérez de Muniain Elio su nuevo propietario. Con él continuarían los conciertos de música en directo y por gramófono; también alquilaba su gran salón para organizar banquetes de numerosos comensales.

Tres años después, en 1909, Arturo Contreras Sepúlveda compró el Gran Café Comercial y haría quitar de su título la palabra “gran”, dejándolo con el nombre que ha tenido hasta su cierre. El negocio ha pertenecido durante 116 años a la misma familia Contreras. 

Fuente: B.N.E. (1932)
El Café Comercial tuvo, durante varias décadas, la misma fachada realizada en madera.

Con el nuevo dueño el café dispuso de una sala de billar en su planta superior, correspondiente al primer piso del edificio. Pasando el tiempo este recinto se convertiría en “La planta de arriba”, un lugar destinado a diversas actividades como el club de ajedrez, presentación de libros, teatro para niños, etc.

Fotografía: M.R.Giménez (2013)
Planta superior del Café Comercial, donde estuvieron los billares.

En el mes de marzo de 1911 una carta al director del periódico “Heraldo de Madrid” denunciaba la insalubridad del Café Comercial con respecto a sus inodoros, porque solo tiene un retrete en el primer piso. Cuatro meses después el café era denunciado debido a sus malas condiciones higiénicas y conminado con el cierre si no lo sanea. Parece que el problema fue subsanado con celeridad.

Durante el verano del año 1918 la hermosa y amplia terraza con toldo del Comercial fue uno de los lugares más celebrados de la zona norte de Madrid. Sus cómodas butacas de mimbre, situadas alrededor de los 49 veladores que la componían, se llenaban cada noche de grupos pintorescos, abigarrados y polícromos que charlan y ríen

Familias enteras ocupaban las mesas mientras los niños jugaban entre ellas, los padres formaban sus propias tertulias y las madres acompañaban a las hijas vestidas de blanco, en charlas distendidas alrededor de algún velador. 

Las “peñas” o tertulias de los habituales al café también solían reunirse en la terraza y entre ellas la formada por el compositor Jerónimo Giménez Bellido, el pintor Juan Martínez Abades y el libretista Julián Moyrón Sánchez. 

Médicos, periodistas y artistas ocupaban las mesas de la gran terraza del Comercial, que en el año 1922 fue denunciada por no pagar los impuestos correspondientes.

Fuente: B.N.E. (1930).
Terraza del Café Comercial con tertulia de médicos.

La música en directo continuaba en el Café Comercial cuando aún se podía degustar un cocido completo al precio de tres pesetas con cinco céntimos, factura que algún pícaro hambriento, como Antoine Yustin muy conocido especialista en darse buenos banquetes en diversos cafés, eludía pagar. 

La cuenta personal de Antoine, de la que jamás había abonado ni un sólo céntimo, ascendía a la cantidad de 102 comilonas, siempre pedidas a la carta. Muy conocido por la prensa, aunque parece que su fisonomía no era detectada por los camareros de los cafés y restaurantes que frecuentaba para darles el sablazo, era detenido invariablemente tras cada uno de sus festines, ingresando en la cárcel a continuación y volviendo a las andadas, tras cumplir varios días de escarmiento. Al ser juzgado siempre repetía la misma frase: “Ya los pagaré todos juntos”.

A finales de los años veinte del siglo pasado el Comercial se anunciaba en prensa como el café de moda o el café de las bodas, junto a una completa cartelera con los programas de las bandas de música que amenizaban cada día, las tardes y las noches de los melómanos con variados repertorios desde lo clásico al de fantasías de zarzuelas y operetas. Orquestas como “Los Orfeo”, “Magín” (en la sección vermut de los días festivos), “Jermann” o “Mirecki” gozaban de gran popularidad también en la década de los años treinta.

Fuente: B.N.E. (1932).
Interior del Café Comercial.

En la Guerra Civil Española (1936-1939) el Café Comercial fue uno de los establecimientos de alimentación e industria gastronómica socializado y gestionado por sus trabajadores.

Fuente: B.N.E. (octubre de 1937)

Durante la década de los años cincuenta del siglo XX el Café Comercial se renovó por completo. Entre los años 1951 y 1952 el negocio acometió una gran remodelación incorporando la más moderna maquinaria industrial del momento y también reestructuró su decoración, siendo ésta la que se ha mantenido hasta su cierre. Al final de la obra, en agosto de 1952, el café vendía sus viejos enseres mediante un anuncio publicado en la prensa.

Fotografías: M.R.Giménez (2013).
Dos aspectos del Café Comercial en su última etapa.

Los ciento veintiocho años de permanencia del Café Comercial han escrito la historia de muchas tertulias, como las ya mencionadas de médicos y músicos. Sería demasiado extenso citar la lista de escritores, periodistas, cineastas, actores y actrices, políticos, poetas, dibujantes y autores de toda condición que han asistido con asiduidad a este café entremezclándose con su clientela más habitual, en ocasiones. 

Muchas de las generaciones literarias, desde las denominadas del 98, del 14, del 27 y también la del 50, tuvieron en el Comercial su centro de reunión y entre sus miembros: Antonio y Manuel Machado Ruiz (poetas), Rafael Cansinos Asséns (escritor), Edgar Neville Romrée (cineasta), Ignacio Aldecoa Isasi (escritor), Enrique Jardiel Poncela (que en el café escribía), Gabriel Celaya Leceta y Blas de Otero Muñoz (poetas), Rafael Sánchez Ferlosio (ensayista y novelista), Enrique Tierno Galván (profesor y alcalde de Madrid), Rafael Azcona Fernández (guionista), Antonio Muñoz Molina (novelista y sillón “u” de la Real Academia Española) y muchísimos más.

Fotografía: M.R.Giménez.
El último café.

El Café Comercial ya no existe. Su local será ocupado por algún otro negocio que deberá respetar todos los elementos protegidos que componen su decoración.








Fuentes:

“El antiguo Madrid. Paseos históricos y anecdóticos por las calles y casas de esta villa” Ramón de Mesonero Romanos.
“Las calles de Madrid” Pedro de Répide.
“Historia y anécdotas de las fondas madrileñas” Peter Besas.
Historias-matritenses.blogspot.com
Hemeroteca Biblioteca Nacional de España
Hemeroteca diario ABC
Prensahistorica.mcu.es
Bvpb.mcu.es
Boe.es
Elpais.com
Es.paperblog.com
Es.wikipedia.org

5 comentarios:

  1. ¡Que pena!. Un artículo tan bueno para una noticia tan triste. Un abrazo y a ver si nos vemos pronto

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  2. Bueno, a ver qué nos montan en el local del Comercial. Deben respetar todo lo que allí quedó, ya sabes.
    Gracias por tu comentario, Antonio. Nos veremos pronto, seguramente y, mientras, espero leer tu nueva taberna porque lo estoy deseando.
    Un beso grande.

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  3. quelle tristesse, quelle honte ! Pourquoi ne pas créer une coopérative avec les employés et les clients dont le fonctionnement serait garanti par la municipalité ?

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  4. Je vous remercie beaucoup pour votre commentaire. Cordialement.

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  5. Pues te toca volver por El Comercial y contarnos las novedades.No creo que lo hayan devastado.Ahí me llevó mi padre con once años,luego volvi cada vez que iba a los madriles,incluso al piso de los ordenadores,incluso le gasté una broma al charlatán del camarero que por cambio de turno nos reclamaba el importe de la consumición.Saludos.Acacia y sus trapeos.

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