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lunes, 21 de abril de 2014

CAFÉ AQUARIUM, DERROCHE DE LUJO.

A pocos metros del edificio de La Unión y el Fénix (hoy de Metrópolis) en la calle de Alcalá y frente a los cafés Granja El Henar y su contiguo Negresco, vino a instalarse el Café Aquarium como un novísimo lugar de esparcimiento, destinado también a ser cervecería y con una gran terraza sobre la acera.

Fuente: idehistoricamadrid.cchs.csic.es
En los planos contrapuestos (fotografía actual y plano parcelario años 30) aparece la zona de la calle de Alcalá en donde se situaban (1) el café Aquarium, (2) el café Negresco y (3) la Granja El Henar. En el recuadro el Círculo de Bellas Artes.

El Aquarium fue proyectado por el arquitecto Luis Gutiérrez Solo, siendo inaugurado el caluroso día 11 de julio de 1932 en la calle de Alcalá, número 39 (hoy nº 35). Sus precios, a pesar de su lujosa decoración, eran corrientes en todos los artículos según su propietario Luis Sanz.


Fuente: Davidzuker.com (1932)
Vista nocturna de la fachada principal del café Aquarium. 

De profusa decoración Decó, todo en él era curvo. El Aquarium hacía gala de una iluminación que combinaba las luces indirectas de colores con abundantes espejos, convenientemente colocados; incluso tuvo la luna más grande de España con sus siete metros de largo por tres y medio de alto, en una sola pieza.

Asientos amplios y mesas de pequeño formato proporcionaban cómodas zonas de paso con suelos completamente enmoquetados. 

Fuente: Urbanity.es (1932)

El Aquarium tenía acceso por la calle de Alcalá mediante una puerta giratoria y también por la calle del Caballero de Gracia. En la entrada se hallaba la primera y legítima fuente de soda americana en España que estaba servida por dos barmans americanos quienes confeccionaban variadas combinaciones de refrescos y helados a la vista del público, con aromas y esencias desconocidas para la concurrencia.

Fuente: Urbanity.es (1932).
Parte central del café que tenía todo su suelo enmoquetado.

Todo el recinto conservaba una temperatura estable en cualquier época del año, renovando y filtrando 30.000 m3. de aire cada cinco minutos exactos. El público percibe suavemente la intensidad del aire producido a pesar de que la instalación no contaba con ninguna rejilla visible para tal fin.

La pomposa decoración se remataba con un precioso reloj de cristal trabajado con verdadero gusto y con la instalación de varios acuarios con peces y plantas acuáticas. 

Fuente: Urbanity.es (1932)
Uno de los acuarios con peces y plantas, instalado en la pared.

Siempre atestado de público (llegó a contabilizar 3.000 personas diarias), no era un centro de tertulias tan afamado como el Negresco o Granja El Henar, sus vecinos de enfrente. A decir de la prensa, el Aquarium fue un café frecuentado por el snobismo y la cursilería del momento al que asistía, incluso, el futuro dictador fascista Frascisco Franco.

Al comenzar la Guerra Civil Española el café Aquarium fue abandonado por su empresario y pasó a ser gestionado por los propios trabajadores, que bajarán el precio del café puro a 0,80 pesetas por taza. La explotación colectiva comenzaría en el mes de agosto de 1936 encontrando un enorme déficit en el negocio, que los propios trabajadores conseguirían controlar tres meses después llegando a obtener beneficios. 

Fuente: B.N.E. (6 de enero de 1937)
Plantilla de trabajadores del café Aquarium durante la Guerra Civil Española. A la derecha los tres componentes del Comité Gestor del café. 

Los setenta y ocho trabajadores del café lograron liquidar los gastos anteriores de pago a suministradores, abonar el salario a los treinta compañeros que luchaban en el frente, entregar la cantidad de mil pesetas a cada familia de los fallecidos y donar el cincuenta por ciento de su salario para “gastos de guerra” a la Junta de Defensa de Madrid, presidida por el general José Miaja Menant. 

Fuente: Fotografía de la izquierda Urbanity.es. Fotografía de la derecha M.R.Giménez (2014).
Fachada principal del café Aquarium y en lo que se ha convertido hoy el mismo lugar.

Una vez terminada la Guerra Civil el café Aquarium fue entregado a su antiguo propietario, quien se apresuró a subir el precio de los cafés de su establecimiento. El gobierno civil del momento había expuesto el criterio de mantener los precios existentes a fecha 18 de julio de 1936, fecha del comienzo de la contienda, pero el Aquarium no lo cumplió y por ello se le impondría una multa de 2.500 pesetas (de las del año 1939).

Aunque tímidamente intentaron establecerse algunas tertulias en este café, las circunstancias de la posguerra no permitirían devolverle a su época dorada y, en el mes de octubre de 1945, anunciaba la venta de todos los muebles y enseres.





Fuentes:

Hemeroteca B.N.E.
Hemeroteca ABC.
Idehistoricamadrid.cchs.csic.es
Davidzuker.com
Urbanity.es
Es.Wikipedia.org
Oa.upm.es – Laura Fernández Quinteiro.

miércoles, 9 de abril de 2014

EL CAFÉ NEGRESCO DE LA CALLE DE ALCALÁ.

Situado junto a la Granja El Henar el mítico Café Negresco, con su terraza, fue también escaparate y observatorio a la vez de todo aquello que acontecía en el Madrid de los años veinte y hasta mediados de la década de los cuarenta. Sus numerosas tertulias de periodistas (Luis Araquistáin Quevedo), escritores (Jacinto Benavente, Enrique Jardiel Poncela), poetas (León Felipe), pintores (Julio Romero de Torres) y hasta una de las primeras compuesta por mujeres (Eloísa Muro, Carmen Ponce de León y Manolita Rosales) que jamás fue tomada en serio, hicieron de este café uno de los más concurridos de Madrid.

Fuente: Bremaneur.wordpress.com y B.N.E. (1926)
Fachada de los cafés Granja El Henar y Negresco (a la derecha).

Inaugurado en el mes de noviembre de 1926, el antiguo Negresco era un café con fachada de oscura madera y a la clásica vieja usanza, pero con una espléndida terraza en su puerta situada en el número 38 de la calle de Alcalá. 

Fuente: Europeana.eu (s/ 1927)
Señalado el antiguo café Negresco.

El viejo café Negresco sería reformado en el año 1934 por el arquitecto Jacinto Ortiz Suárez y, tras varios meses cerrado, se convirtió en la expresión de un nuevo estilo decorativo y arquitectónico. La flamante y moderna transformación gustó y fue motivo de elogiosas críticas en los periódicos de la época.

Fuente: Urbanity.es (s/ 1934)
Fachada del café Negresco con su tipografía novedosa y luz de neón.

La fachada del nuevo Negresco estaba revestida de mármol negro de Bélgica y de granito de Camprodón; sobre ella se instaló la novedosa tipografía de la marca confeccionada en latón pavonado y luces de neón, con una longitud de casi 15 metros. En su planta baja se situó el café y la cervecería, dejando la principal para salón de té y baile con acceso a través del café y por el portal de la finca, con ascensor privado. 

Fuente: Urbanity.es (1934)
Aspecto de las dos plantas del Negresco con la escalera de acceso y sus espejos.

Nada más entrar al café se encontraba la tienda con mostrador refrigerado y exhibidor de productos para su venta y enfrente el mostrador de soda, decorado en aluminio y mármol negro. El suelo de este recinto era de color gris claro con franjas en marrón y rojo.

Fuente: Urbanity.es (1934)
A la entrada del Negresco, la tienda con exhibidor refrigerado y el mostrador de soda.

El café y cervecería de la planta de calle tenía columnas revestidas en mármol de color verde, la carpintería era en negro y sus paredes estaban pintadas en verde claro, haciendo juego con el color de la piel de los divanes.

La iluminación del local jugaba con la luz indirecta, difusa en el cielo raso para aumentar la claridad, pero también utilizando apliques de aluminio mate en color blanco sobre columnas y paredes. 

Fuente: Urbanity.es (1934)
Dos aspectos del café.

El salón de té, situado en la parte superior o principal, tenía pintadas sus paredes con estuco que logra una perfecta imitación del pergamino. Sus mesas y sillas eran de madera de nogal en color claro y tapizadas en piel de cabra color natural. A él se accedía por una escalera, con peldaños forrados en goma negra, decorada con espejos parabólicos.

Fuente: Urbanity.es (1934)
Salón de té y escalera de comunicación con el café.

Como café dotado de todas las comodidades, el Negresco renovaba el aire de su interior creando una atmósfera exenta de humos, humedad y bacterias consiguiendo un ambiente fresco en verano y cálido en invierno.

Fotografía: M.R.Giménez (2014)
Aquí estuvo el café Negresco, junto al edificio del Círculo de Bellas Artes.

La música de las orquestas que actuaban en el café Negresco era retransmitida por la radio durante la década de los años treinta del pasado siglo, anunciando en la prensa diaria el programa correspondiente. Pero esto no le valió para terminar convertido en una entidad bancaria, al igual que su vecino Granja El Henar situado en el mismo edificio que hoy parecen dos distintos. 

Fotografía: M.R.Giménez (2014)
Otro aspecto de la calle de Alcalá donde estuvo el café Negresco, cercano al Ministerio de Educación.

Actualmente no queda nada que recuerde a los dos cafés más famosos de esta parte de la calle de Alcalá, que estuvieron situados junto al edificio del Círculo de Bellas Artes (1926).






Fuentes:

Hemeroteca B.N.E.
Hemeroteca ABC.
Bremaneur.wordpress.com
Europeana.eu
Urbanity.es
Textos de Laura Fernández Quinteiro.