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martes, 31 de diciembre de 2013

PARA TODOS Y TODAS.

EN LOS ANTIGUOS CAFÉS DE MADRID NOS TOMAREMOS LAS UVAS PENSANDO EN QUE SÍ SE PUEDE.

¡¡¡ FELIZ Y AFORTUNADO AÑO 2014 !!!

Foto: M.R.Giménez (2013)
El señor orondo de la calle de Postas, con su loro al hombro.

viernes, 20 de diciembre de 2013

BARES AUTOMÁTICOS EN MADRID. TÁNGER Y TOKI-ONA.

Las máquinas de café o refrescos, las expendedoras de comida rápida o de dulces que hoy son frecuentes un lugares públicos y centros de trabajo, serían un resumen moderno de lo que fueron en su día los bares automáticos que se abrieron en Madrid durante la segunda mitad de los años treinta del siglo XX. Aunque hay noticias en la prensa sobre la instalación de un pequeño bar automático en el vestíbulo del malogrado teatro Novedades de Madrid, alrededor del año 1902, de resultado efímero. 

Los primeros bares automáticos estaban dotados de un mecanismo muy simple y eran deficientes en su funcionamiento al introducir la moneda por la ranura señalada con el rótulo del manjar o la bebida que se apetece, y no suele salir nada. Sus defectos de funcionamiento y la picaresca para burlar sus dispositivos los hicieron fracasar, en un primer momento. Al final de la década de los años veinte se ideó en Alemania un distribuidor automático a prueba de monedas falsas basado en los más perfectos modelos norteamericanos, y a partir de entonces el negocio de los automáticos iría en aumento en toda Europa, llegando a Madrid en 1935.

El primero de estos establecimientos inaugurado en la Villa fue el Bar automático Tánger, en la avenida de Pi y Margall, número 11 (hoy Gran Vía, 33).

Fotografía: M.R.Giménez (2012)
Aspecto actual de la esquina de la Gran Vía con la calle de Mesonero Romanos, donde estuvo el Bar automático Tánger.

En la esquina de la Gran Vía con la calle de Mesonero Romanos vino a instalarse el Tánger, en la primavera del año 1935, dejando boquiabiertos a los que por su acera pasaban. Lo moderno llegaba, por fin, aunque los parroquianos de los cafés “de toda la vida” se convertirían en detractores del nuevo sistema. 

Fuente 1ª fotografía: Memoriademadrid.es (1935). 2ª fotografía: M.R.Giménez (2012)
A la izquierda la puerta de acceso del Bar automático Tánger. A la derecha, en la actualidad.

Obra del arquitecto Alberto López de Asiaín, del pintor Vicente Otero y del ebanista Julián García, solicitaba para su inauguración bebidas, conservas y toda clase de suministros directamente de productores sin intermediarios en anuncios de prensa durante el mes de mayo de 1935.

Fuente: Memoriademadrid.es (1935)
Interior del Tánger, desde la puerta de acceso. A la derecha, las máquinas expendedoras.

El local tenía una planta baja, con acceso desde la calle, en la que se encontraban las máquinas expendedoras y la barra del bar, con camareros. En su sótano se instalaron la cocina, el obrador, almacenes, aseos y otras dependencias del negocio. 

Los automáticos están calculados con arreglo al espesor, peso y diámetro de nuestras monedas, y cualquier pieza extraña no llega al mecanismo distribuidor, por lo que no puede existir el fraude. El Tánger tenía más de medio centenar de trabajadores con lo que las máquinas y la mecanización son una reivindicación total al esfuerzo primitivo, sin el doble esfuerzo manual que antes se realizaba.

Este negocio no se había ideado como café de tertulia sino como un bar de comida rápida que se consumiría de pie, en la barra o en los mostradores instalados a lo largo del recinto.

En el mes de enero de 1936 se anunció la inauguración de un servicio de restaurante cuyo cubierto, al precio de 3’90 pesetas, constaba de tres platos, cerveza o vino, postre y pan, además de continuar con las máquinas expendedoras.

El bar automático Tánger formó parte de las industrias socializadas por los trabajadores del Sindicato de Alimentación y Gastronómicos, durante la Guerra Civil Española. En el año 1948, el local anunciaba en la prensa su cierre y traspaso, finalizando para siempre su actividad.

Fuente: Memoriademadrid.es (1935)
Interior del Tánger con la puerta de acceso al fondo. La barra con camareros se situaba a la derecha y se observa la entonces novedosa iluminación indirecta.

En los llamados entonces “barrios bajos” de Madrid, concretamente en la plaza del Progreso (hoy plaza de Tirso de Molina), número 2, se inauguró en el mes de agosto de 1935 el Bar automático Toki-Ona.

Fuente: B.N.E.
Inauguración del Bar automático Toki-Ona, el día 1 de septiembre de 1935.

El Toki-Ona (nombre vasco que significa “Buen Sitio” en castellano), era propiedad de José Usera y Santiago Artola. Sus máquinas expendedoras automáticas fueron fabricadas por Construcciones Mecánicas Mundo e instaladas por Adolfo Ruiz de los Ríos, diseñador de las mismas.

Fuente: Fuenterrebollo.com (1933)
En el recuadro aparece el lugar donde dos años más tarde se inauguraría el Bar automático Toki-Ona.

El local tenía barra con camareros, pero carecía de obrador; su pastelería, repostería y panadería procedían de Viena Capellanes (establecimiento propiedad de la familia del escritor Pío Baroja, durante sus inicios).

La apertura del Toki-Ona fue todo un acontecimiento en Madrid ya que la española Alicia Navarro, elegida ese mismo año Miss Europa, fue la encargada de inaugurar el local y su jardín de verano, que servía también como restaurante.

Fuente: B.N.E. (1935)
En la fotografía aparece Alicia Navarro "Miss Europa", junto a las máquinas expendedoras del automático, el día de la inauguración del bar.

Pocos meses antes del comienzo de la Guerra Civil Española, el Aero Popular de Madrid (primer grupo español de vuelo sin motor) daría un homenaje en el Toki-Ona al entonces afamado piloto Antonio Menéndez Peláez, primero en sobrevolar el océano Atlántico desde Camagüey (Cuba) hasta Sevilla (España), en un avión monomotor de cabina abierta.

El Toki-Ona también sería socializado por los trabajadores del Sindicato de Alimentación y Gastronómicos, al igual que el Tánger, durante la Guerra Civil. En 1940 aún organizaba cenas con espectáculo.






Fuentes:

Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España.
Hemeroteca del ABC.
Prensahistorica.mcu.es
Urbanity.es
Fuenterrebollo.com

Memoriademadrid.es

viernes, 13 de diciembre de 2013

CAFÉS DE LA ANTIGUA PUERTA DEL SOL DE MADRID.

La Puerta del Sol es, pues, el laboratorio político-cortesano, económico-social, científico y literario de Madrid…
“El antiguo Madrid. Paseos histórico-anecdóticos por las calles y casas de esta villa”. Ramón de Mesonero Romanos. (1861)


Las obras de remodelación de la Puerta del Sol, cuya estructura hoy conocemos, se realizaron entre los años 1857 y 1862 con proyecto de los ingenieros/arquitectos Lucio del Valle Arana, Juan Rivera Piferrer y José Morer Abril. Sus 5.069 m2. de superficie se convertirían tras la remodelación en 12.320 m2.

Fuente: Bibliotecavirtualmadrid.org
Sección del proyecto aprobado de las obras de la Puerta del Sol. Las líneas finas muestran la configuración de las calles tal y como estuvieron hasta el inicio de la obra.

Todas las calles que en ella confluían, a excepción de las del Correo y Carretas, perdieron el espacio de los edificios de sus primeros tramos para dar amplitud a la nueva Puerta del Sol y disponer su forma semicircular. También desaparecieron las antiguas y estrechas calles de Cofreros y de la Zarza. Los nuevos edificios proyectados darían más anchura a las calles del Arenal, Preciados y Carmen.

Recorte de la fotografía: Charles Clifford (1857). Fuente: B.N.E.
(1) Taller de "Litografía de los Mineros".
Así era la antigua Puerta del Sol.

Los dos cafés más importantes de la antigua Puerta del Sol fueron el de Correos y el de Minerva. Se encontraban en puntos opuestos, uno cerca del inicio de la calle del Arenal y el otro cerca del principio de la calle de Alcalá.

Recorte de la fotografía: Charles Clifford (1857). Fuente: B.N.E.
El café de Correos aparece remarcado. Frente a él la "Principal", la entrada de la Casa de Correos.

En la manzana de casas comprendida entre las calles del Arenal y Preciados (que en medio alojaba a la diminuta calle de los Cofreros), frente a la Principal (puerta de acceso a la Casa de Correos), se inauguró el café de Correos en el año 1830.

Sabemos que durante la década de los años cuarenta del siglo XIX, fue propiedad de Isidro Miranda, dueño también de una empresa de diligencias con servicio al municipio de El Escorial, entre otros lugares, y que en este café se vendían los billetes para los viajes de esa compañía.

En el año 1847 Miranda abrió un nuevo y afamado café, que también sería fonda, denominado café de Correos, en pueblo de San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Hoy el lugar existe manteniendo la denominación de “Miranda” y continúa siendo café, famoso por sus picatostes, y hotel. 

El café de Correos de la antigua Puerta del Sol tenía una parroquia de estudiantes y militares. Era un lugar bien situado en el centro de Madrid y, como tantos otros de la época, prácticamente no cerraba nunca. A finales del año 1855 y principios de 1856 la prensa da noticia de las redadas que la policía llevó a cabo en este café, deteniendo a toda su clientela. Eran los tiempos del delegado del gobierno Carlos Marfori Callejas, al parecer amante de la reina Isabel II y uno de los protagonistas de “Los Borbones en pelota”, sátira atribuida a los hermanos Béquer (Gustavo Adolfo y Valeriano). Marfori se propuso limpiar los cafés de Madrid de buenas piezas, para lo que no dudó en utilizar a las fuerzas del orden para arrestar indiscriminadamente a más de cincuenta personas cada noche. 

En el de Correos se reunía la Comisión de propietarios de las casas de la Puerta del Sol y calles adyacentes afectadas por la reforma que se llevaría a cabo, con el fin de compartir información y debatir sobre las indemnizaciones pertinentes.

El café desapareció bajo la piqueta que demolió la casa número 22 y las circundantes, llevándose consigo el famoso taller de “Litografía de los Mineros” de la calle de Preciados, esquina con la Puerta del Sol o la “Botica del señor Lletget”, que tenía fachada por la calle del Arenal. Con el tiempo, en la nueva Puerta del Sol se establecería otro café de Correos mucho más moderno.

Fotografía de Charles Clifford (1853). Fuente: Historias-matritenses.blogspot.com
Aparece remarcado el café de Minerva y a la derecha el inicio de la calle de Alcalá.

En el número 2 de esta antigua Puerta del Sol estaba el café de Minerva. Con el mismo nombre hubo otro anteriormente, en la calle de Atocha, número 28, frente a la iglesia de San Sebastián, café con pianista y lugar de encuentro para los estudiantes de la entonces Facultad de Medicina de San Carlos, situada en la misma calle. 

Ninguno de los cafés de Minerva dieron noticias a la prensa por acontecimientos de especial relevancia. Eran lugares tranquilos, no demasiado grandes y estaban considerados como cafés de segunda clase. 

Del Minerva de la Puerta del Sol sabemos que fue inaugurado poco antes del comienzo de las obras de remodelación de la zona. Tenía dos ventanucas a la acera, tapadas por humildes pero frescas persianas de paja. Su parca decoración constaba de torneadas sillas de Vitoria (con asiento de enea), mesas de pino y un techo decorado por el pincel abstracto de los quinqués de petróleo. Cerró cuando fue derribada la casa que lo acogía y las aledañas, al igual que la peluquería de “Santos de la Pinta” que ocupaba el segundo piso del edificio, la sastrería de “L. Blanco” (Luis Blanco), de la casa aneja o del sombrerero “Campo”, situada dos números más arriba del café.

La antigua Puerta del Sol desapareció para siempre dejando únicamente en pie el edificio de la Real Casa de Correos (1768) y el inmueble de viviendas que hace esquina con la calle de Espoz y Mina inaugurado en 1856, un año antes del comienzo de las obras para la transformación de la zona.




Fuentes:

Hemeroteca ABC.
Hemeroteca B.N.E.
Bibliotecavirtualmadrid.org
Historias-matritenses.blogspot.com

Bne.es

domingo, 1 de diciembre de 2013

¿Tomar Madrid?....¡¡Miau!!..

Muy poco se sabe de esta fotografía tomada en el año 1936, en Madrid. Su desconocido autor no hizo mención del lugar exacto de la tienda de lunas, cristales y espejos que con bastante certeza fue un negocio colectivizado/ socializado por los sindicatos Confederación Nacional del Trabajo (C.N.T.) y Unión General de Trabajadores (U.G.T.), cuyas siglas aparecen en el rótulo.

Fuente: Sbhac.net/Memoria.htm (1936)
A la derecha del rótulo se ve el símbolo anarquista del gato.

En el mes de mayo del año 1936, muy poco antes del comienzo de la Guerra Civil Española, la C.N.T. envió una propuesta de alianza obrera revolucionaria a la U.G.T. ante el cariz de los acontecimientos. Era necesario aunar fuerzas para mejorar las penosas condiciones laborales de los trabajadores y pactar con el fin de conseguir el triunfo revolucionario. Comienzan así las colectivizaciones de industrias con más de cien asalariados y las de aquellas cuyos patronos hayan sido declarados facciosos o hayan abandonado la empresa. Los comercios y fábricas con menos de cien trabajadores serían socializados si así lo acordasen las tres cuartas partes de su plantilla.

Tal debió ser el caso de la gran fábrica de lunas y cristales biselados, de grabado y decorado artístico propiedad de Francisco Fernández, abierta en la calle de la Florida, número 10 (hoy Mejía Lequerica), que había sido inaugurada en el mes de junio del año 1925. En su plantel de nutrido personal adscrito se encuentran notables artistas en el dibujo para la decoración de lunas, que realizarían encargos para nuevos edificios como el Círculo de Bellas Artes (1926) y otros elegantes establecimientos de la Gran Vía de Madrid. El inmueble donde se ubicaba la empresa fue construido por el propietario del negocio, ex profeso para albergar los talleres y la tienda.

Fuente: B.N.E. (1925).
Anuncio de la fábrica recién inaugurada.

Hasta el año 1934 la empresa se denominó “Fábrica de Lunas F. Fernández”, un año después, posiblemente al fallecer su dueño, pasaría a llamarse “Hijo de F. Fernández”. Tras la Guerra Civil tuvo el nombre de “Hijos de Fernández” y sería devuelta a sus dueños originales, que insertarían ofertas de empleo en la prensa buscando todo tipo de operarios especializados en el negocio de la cristalería.

Fuente: ABC (1939).
"Hijo de F. Fernández"

El fotógrafo Juan Miguel Pando Barrero retrataría el edificio de calle de Mejía Lequerica, número 10 el día 23 de diciembre de 1965. Su fachada había sufrido modificaciones, como las de tantos edificios del centro de Madrid tras su reconstrucción después de la Guerra Civil; habían desaparecidos los faroles de los escaparates y, por supuesto, el explícito cartel de ¿Tomar Madrid?... ¡¡Miau!!.. Pero las verjas de sus balcones y los letreros de cristal que anunciaban los productos de la empresa, seguían bien cuidados y en su sitio.

Fotografía de Juan Miguel Pando (1965)
Fábrica de "Hijos de Fernández" en la calle de Mejía Lequerica, 10 (antigua calle de la Florida).

Hoy el edificio no existe. Lo que perduró tras la guerra fue arrasado por la especulación, una vez más.

Foto: M.R.Giménez (2013)
Edificio de la calle de Mejía Lequerica, 10, en la actualidad.

El edificio actual se encuentra en obras y completamente vacío.



Fuentes:
“El Socialista”.
Ipce.mcu.es
Hemeroteca ABC
Hemeroteca B.N.E.

Sbhac.net/Memoria.htm 

Nota.- Cualquier otra información sobre esta entrada será bien recibida.