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miércoles, 18 de septiembre de 2013

EL CAFÉ DE LA MARINA DE LA CALLE DE LOS JARDINES.

Según todos los estudiosos del arte flamenco la calle de los Jardines, número 21, albergó el mejor y más conocido de los cafés de cante tanto de la Villa como del resto del país. El café de la Marina fue escenario del inicio y presentación en Madrid de muchas carreras profesionales con proyección internacional de baile, cante y toque de guitarra con sus diferentes estilos o “palos”.

Hubo con anterioridad otro famoso café de la Marina en la calle de Hortaleza, número 4, que hacía esquina con la de la Reina. Dicho establecimiento, también con espectáculos de flamenco, se mantuvo abierto desde mediados hasta los años finales del siglo XIX, antes de que la zona fuese remodelada por la apertura de la entonces nueva Gran Vía. Ambos cafés homónimos no coincidieron en el tiempo.

Foto: M.R.Giménez (2013)

El café de la Marina de la calle de los Jardines, el café cantante más famoso de España, fue inaugurado en la década de los años noventa del siglo XIX. Café de gente del bronce y con fama de pendenciero, fue escenario de un tiroteo sin graves consecuencias entre el dramaturgo Joaquín Dicenta Benedicto y otro parroquiano en el mes de noviembre de 1898, año en que su dueño decidió anunciar en prensa su traspaso por no poder atenderlo. 

Foto: M.R.Giménez (2013)
La calle de los Jardines, número 21, en la actualidad. Aquí estuvo el café de la Marina y posteriormente el Cine Bello.

Lo verdaderamente importante del café de la Marina es la crónica de los artistas del arte flamenco que se darían a conocer sobre su escenario, ante un público procedente de todas las clases sociales. 

El cantaor Cayetano Muriel Reyes, más conocido como el “Niño de Cabra” inauguraría el primer espectáculo de este café, junto a Francisco Lema Ullet “Fosforito el Viejo”. La cantaora Pastora María Pavón Cruz “La Niña de los Peines”, una de las voces más importantes del cante jondo, popularizó en el de la Marina la copla de la que le vino su apodo:

“Péinate tú con mis peines/ que mis peines son de azúcar/ quien con mis peines se peina/ hasta los dedos se chupa.” 

Bailaoras como Juana Vargas de las Heras “La Macarrona”, Antonia Gallardo Rueda “La Coquinera” o Rosario Monje “La Mejorana”, de efímera carrera y madre de la famosísima Pastora Rojas Monje “Pastora Imperio”, presentarían su arte en Madrid sobre las tablas del café de la Marina. También bailaores como Antonio Vidal “Antonio el de Bilbao” el bailaor más enterao de todos los tiempos (según Vicente Escudero) o Francisco Mendoza Ríos “Faíco”, iniciarían sus internacionales carreras artísticas en la calle de los Jardines.

Hasta que el guitarrista Ramón Montoya Salazar no llegó al café de la Marina, la guitarra sólo servía como acompañamiento al baile y al cante jondo. Montoya, que debutó en este café y se mantuvo durante ocho años sobre su escenario, supo imponerse a las voces y “zapateaos” flamencos convirtiéndose en un verdadero maestro de este instrumento. Con Ramón Montoya el flamenco iniciaría una nueva forma de expresión, siendo el primer gran guitarrista de este arte que le llevaría a realizar conciertos por el extranjero.

Fuente: B.N.E. (1935)
Dibujo que representa un espectáculo del, ya entonces desaparecido, café de la Marina.

El café de la Marina aparece en la novela “La busca” de la trilogía “La lucha por la vida” de Pío Baroja y Nessi (1903).

“—Esto no vale nada—murmuró Leandro después de breve rato—vamos al café de la Marina.

Salieron de allí; llegaron á la Puerta del Sol, después de pasar la plaza del Progreso y la calle de Carretas, y por la de la Montera, entraron en la calle de Jardines. .

El café de la Marina tenía, como anuncio, un farol rojo en la puerta.

Al entrar, enfrente, se veía el tablado con las paredes recubiertas de espejos; las mesas arrimadas a la pared, no dejaban en medio más que un estrecho pasillo.”

Foto: M.R.Giménez (2013)
Interior de lo que fue el café de la Marina y después el Cine Bello, en la actualidad convertido en un restaurante.

En el año 1911, cuando la prensa recogía las quejas vecinales respecto al nefasto empedrado y los numerosos solares mal vallados que tenía la calle de los Jardines, el café de la Marina se transmuta en el Cine Bello

Fuente: B.N.E. (15/11/1911)
Publicidad en prensa sobre el entonces recién inaugurado Cine Bello.

Javier Carreño, abogado y publicista, adquiere el local del café dándole un aire de modernidad y convirtiéndolo en cinematógrafo, por la tarde, y en salón de varietés y cuadro flamenco, durante la noche. La entrada al recinto iba incluida en el coste de la consumición.

Por el escenario del nuevo cine Bello, al que todo el mundo continuaría llamando antiguo café de la Marina, pasaron bailarinas como Elisa Ruiz Romero “La Romerito”, Agustina Polo o las “Hermanas Rosas”; también las cupletistas Lilí Destor y Lolita Cruz, los “Hermanos Gómez” Reyes de la jota y la cantaora Alfonsa Jiménez acompañada del guitarrista Ángel Baeza. 

Sólo dos años duraría el negocio del cine Bello, que cerraría en el mes de abril de 1913 y su local, tras haber acogido a una gran cantidad de negocios, hoy se ha convertido en un restaurante. 






Fuentes:
“Los cafés cantantes de Madrid (1846-1936)” de José Blas Vega.
“El flamenco en Madrid” de José Blas Vega.
Elartedevivirelflamenco.com
Flamenco-world.com
Hemeroteca B.N.E.
“La Busca” de Pío Baroja.

Es.wikipedia.org