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viernes, 13 de diciembre de 2013

CAFÉS DE LA ANTIGUA PUERTA DEL SOL DE MADRID.

La Puerta del Sol es, pues, el laboratorio político-cortesano, económico-social, científico y literario de Madrid…
“El antiguo Madrid. Paseos histórico-anecdóticos por las calles y casas de esta villa”. Ramón de Mesonero Romanos. (1861)


Las obras de remodelación de la Puerta del Sol, cuya estructura hoy conocemos, se realizaron entre los años 1857 y 1862 con proyecto de los ingenieros/arquitectos Lucio del Valle Arana, Juan Rivera Piferrer y José Morer Abril. Sus 5.069 m2. de superficie se convertirían tras la remodelación en 12.320 m2.

Fuente: Bibliotecavirtualmadrid.org
Sección del proyecto aprobado de las obras de la Puerta del Sol. Las líneas finas muestran la configuración de las calles tal y como estuvieron hasta el inicio de la obra.

Todas las calles que en ella confluían, a excepción de las del Correo y Carretas, perdieron el espacio de los edificios de sus primeros tramos para dar amplitud a la nueva Puerta del Sol y disponer su forma semicircular. También desaparecieron las antiguas y estrechas calles de Cofreros y de la Zarza. Los nuevos edificios proyectados darían más anchura a las calles del Arenal, Preciados y Carmen.

Recorte de la fotografía: Charles Clifford (1857). Fuente: B.N.E.
(1) Taller de "Litografía de los Mineros".
Así era la antigua Puerta del Sol.

Los dos cafés más importantes de la antigua Puerta del Sol fueron el de Correos y el de Minerva. Se encontraban en puntos opuestos, uno cerca del inicio de la calle del Arenal y el otro cerca del principio de la calle de Alcalá.

Recorte de la fotografía: Charles Clifford (1857). Fuente: B.N.E.
El café de Correos aparece remarcado. Frente a él la "Principal", la entrada de la Casa de Correos.

En la manzana de casas comprendida entre las calles del Arenal y Preciados (que en medio alojaba a la diminuta calle de los Cofreros), frente a la Principal (puerta de acceso a la Casa de Correos), se inauguró el café de Correos en el año 1830.

Sabemos que durante la década de los años cuarenta del siglo XIX, fue propiedad de Isidro Miranda, dueño también de una empresa de diligencias con servicio al municipio de El Escorial, entre otros lugares, y que en este café se vendían los billetes para los viajes de esa compañía.

En el año 1847 Miranda abrió un nuevo y afamado café, que también sería fonda, denominado café de Correos, en pueblo de San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Hoy el lugar existe manteniendo la denominación de “Miranda” y continúa siendo café, famoso por sus picatostes, y hotel. 

El café de Correos de la antigua Puerta del Sol tenía una parroquia de estudiantes y militares. Era un lugar bien situado en el centro de Madrid y, como tantos otros de la época, prácticamente no cerraba nunca. A finales del año 1855 y principios de 1856 la prensa da noticia de las redadas que la policía llevó a cabo en este café, deteniendo a toda su clientela. Eran los tiempos del delegado del gobierno Carlos Marfori Callejas, al parecer amante de la reina Isabel II y uno de los protagonistas de “Los Borbones en pelota”, sátira atribuida a los hermanos Béquer (Gustavo Adolfo y Valeriano). Marfori se propuso limpiar los cafés de Madrid de buenas piezas, para lo que no dudó en utilizar a las fuerzas del orden para arrestar indiscriminadamente a más de cincuenta personas cada noche. 

En el de Correos se reunía la Comisión de propietarios de las casas de la Puerta del Sol y calles adyacentes afectadas por la reforma que se llevaría a cabo, con el fin de compartir información y debatir sobre las indemnizaciones pertinentes.

El café desapareció bajo la piqueta que demolió la casa número 22 y las circundantes, llevándose consigo el famoso taller de “Litografía de los Mineros” de la calle de Preciados, esquina con la Puerta del Sol o la “Botica del señor Lletget”, que tenía fachada por la calle del Arenal. Con el tiempo, en la nueva Puerta del Sol se establecería otro café de Correos mucho más moderno.

Fotografía de Charles Clifford (1853). Fuente: Historias-matritenses.blogspot.com
Aparece remarcado el café de Minerva y a la derecha el inicio de la calle de Alcalá.

En el número 2 de esta antigua Puerta del Sol estaba el café de Minerva. Con el mismo nombre hubo otro anteriormente, en la calle de Atocha, número 28, frente a la iglesia de San Sebastián, café con pianista y lugar de encuentro para los estudiantes de la entonces Facultad de Medicina de San Carlos, situada en la misma calle. 

Ninguno de los cafés de Minerva dieron noticias a la prensa por acontecimientos de especial relevancia. Eran lugares tranquilos, no demasiado grandes y estaban considerados como cafés de segunda clase. 

Del Minerva de la Puerta del Sol sabemos que fue inaugurado poco antes del comienzo de las obras de remodelación de la zona. Tenía dos ventanucas a la acera, tapadas por humildes pero frescas persianas de paja. Su parca decoración constaba de torneadas sillas de Vitoria (con asiento de enea), mesas de pino y un techo decorado por el pincel abstracto de los quinqués de petróleo. Cerró cuando fue derribada la casa que lo acogía y las aledañas, al igual que la peluquería de “Santos de la Pinta” que ocupaba el segundo piso del edificio, la sastrería de “L. Blanco” (Luis Blanco), de la casa aneja o del sombrerero “Campo”, situada dos números más arriba del café.

La antigua Puerta del Sol desapareció para siempre dejando únicamente en pie el edificio de la Real Casa de Correos (1768) y el inmueble de viviendas que hace esquina con la calle de Espoz y Mina inaugurado en 1856, un año antes del comienzo de las obras para la transformación de la zona.




Fuentes:

Hemeroteca ABC.
Hemeroteca B.N.E.
Bibliotecavirtualmadrid.org
Historias-matritenses.blogspot.com

Bne.es

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